Una negociación de 25 años
El acuerdo llega más de 25 años después de iniciadas las negociaciones y tras meses de intensas gestiones para asegurar el respaldo de los Estados miembro clave.
La Comisión Europea, que cerró las negociaciones hace un año, y con Alemania y España como sus grandes defensores, sostuvo que el acuerdo es una pieza central de la estrategia de la UE para abrir nuevos mercados, compensar las pérdidas comerciales derivadas de los aranceles estadounidenses y reducir la dependencia de China mediante el acceso a minerales críticos.
Francia mantiene su postura y rechaza el acuerdo
Los detractores, encabezados por Francia -el mayor productor agrícola de la Unión-, advierten que el acuerdo incrementará las importaciones de alimentos baratos, como carne vacuna, aves y azúcar, lo que perjudicará a los productores locales.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ya había anunciado que su país votaría en contra del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, una decisión que refleja el rechazo político unánime expresado en el plano interno y la presión creciente del sector agrícola francés frente al avance del tratado.
El anuncio fue realizado el jueves a través de un mensaje en la red social X, donde Macron sostuvo que “la firma del acuerdo no significa el final del proceso” y ratificó que seguirá exigiendo a la Comisión Europea el cumplimiento integral de los compromisos asumidos para proteger a los productores franceses.
La definición se dio en un contexto de protestas rurales en Francia. Productores agropecuarios bloquearon accesos clave de París y zonas emblemáticas como el Arco del Triunfo, con la movilización de unos 100 tractores en la región.
De todas maneras, Macron afirmó que la Comisión Europea incorporó avances reclamados por Francia, como las denominadas “cláusulas espejo”, destinadas a asegurar que la carne importada desde Brasil y Argentina cumpla las mismas normas sanitarias y ambientales vigentes en la Unión Europea.
Además, insistió en la necesidad de mecanismos de salvaguardia que permitan frenar importaciones ante una eventual caída de precios en el mercado interno.
