El desarrollo estuvo lejos de ser cómodo para el conjunto dirigido por Claudio Úbeda, condicionado desde el arranque por la falta de delanteros naturales, lo que obligó a Lucas Janson a ocupar el rol de referencia ofensiva sin lograr gravitar. A eso se sumó el planteo físico de Riestra, que buscó incomodar de manera constante a Paredes, eje del juego xeneize.
