Ante esta anemia ofensiva, urgen modificaciones. Por ello, Agustín Ruberto tiene todas las fichas para ingresar por alguno de ellos. El otror que también podría ir desde el arranque es Ian Subiabre, otro juvenil.
Así, con decisiones quirúrgicas y sin gestos grandilocuentes, Gallardo se inclina por enviar un mensaje en River: confianza en el grupo, correcciones justas y la convicción de que la respuesta debe llegar necesariamente dentro de la cancha, ya desde el próximo jueves en La Paternal.
