Los argumentos de la FIFA
Fuentes de la FIFA señalaron que otro obstáculo para modificar la sede es que las entradas para esos partidos ya fueron vendidas, lo que complica cualquier cambio logístico.
Sheinbaum aseguró que su país mantiene relaciones con todas las naciones y que, en principio, no habría inconvenientes en recibir los partidos, aunque aclaró que sería necesario evaluar la logística.
La propuesta contemplaba llevar los encuentros de Irán a ciudades como Monterrey y Guadalajara.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que la selección iraní es bienvenida, pero consideró que no sería apropiado que juegue en su país por cuestiones vinculadas a la seguridad del plantel, en el contexto del conflicto en Medio Oriente.
En esa línea, el titular de la Federación de Fútbol de Irán, Mehdi Taj, sostuvo que se mantenían negociaciones para disputar los partidos en México y advirtió que, si no hay garantías, no viajarán a territorio estadounidense.
“Cuando Trump declaró claramente que no puede garantizar la seguridad de la selección iraní, definitivamente no viajaremos a Estados Unidos”, afirmó.
Previamente, la federación iraní había desmentido versiones atribuidas al ministro de Deportes, Ahmad Donyamali, sobre una supuesta decisión de no jugar en el país que habría estado involucrado en la muerte del líder supremo iraní.
Mientras tanto, Infantino continúa buscando una solución que todavía no se concretó, en un escenario atravesado por su vínculo con Trump y el impacto del conflicto internacional en la organización del torneo.
