Este miércoles, Israel atacó Beirut, la capital del Líbano, a pesar del alto el fuego pactado entre Irán y Estados Unidos. El ministro de Salud libanés dijo a la cadena Al Jazeera que se habían verificado al menos 89 personas muertas y 722 heridas, como consecuencia del peor ataque a su país en lo que va de esta guerra. Israel volvió a lanzar un segundo ataque sobre las 13, hora de Argentina. Por su parte, la organización terrorista proiraní Hezbolá dijo que “tiene derecho a responder” después de estos mortales ataques.
Inmediatamente, una nueva señal de alarma volvió a encenderse en el corazón del mercado energético global. Según informó la agencia semioficial iraní Fars, el paso de buques petroleros por el estrecho de Ormuz, que se había reanudado esta mañana, fue suspendido otra vez este miércoles en represalia al ataque israelí contra Líbano, en un movimiento que eleva la tensión en una de las rutas clave para el suministro mundial de crudo.
El estrecho de Ormuz es un punto neurálgico por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel global. Cualquier interrupción en ese corredor impacta de forma directa en los precios internacionales, las expectativas de inflación y, por arrastre, en los mercados financieros. La decisión informada desde Irán vuelve a poner en duda la estabilidad de la tregua anunciada en las últimas horas entre Washington y Teherán.
