En ese contexto, Claudio Ubeda optó por una postura clara: todos los jugadores que estén a disposición concentran. No hay recortes, no hay apellidos que queden afuera. Es una diferencia marcada respecto al torneo local, donde suele prescindir de tres futbolistas por partido (como ocurrió ante Independiente, con Zenón, Janson y Martegani fuera de la nómina). En la Copa, en cambio, el mensaje es otro.
La lógica ya se había visto en el debut ante Universidad Católica, en Chile. Aquella vez, incluso, viajaron jugadores que no estaban en condiciones de sumar minutos, como Agustín Marchesín y Exequiel Zeballos, ambos lesionados. La intención es clara: fortalecer el grupo, que todos se sientan parte de una competencia que exige al máximo en cada detalle.
