Los precios de los combustibles podrían retomar en mayo los aumentos que caracterizaron al mercado del sector en marzo. Las subas serán impulsadas por la conjunción de dos factores: el retorno de los ajustes parciales en los impuestos y, a mediados del mes, la finalización del período de 45 días del esquema de compensación o buffer.
El incremento en los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC) comenzará a estar en vigencia el 1 de mayo y representa el retorno a la modalidad de ajuste mensual, a fin de terminar de aplicar en el transcurso de 2026 todos los aumentos pendientes acumulados.
En medio de los aumentos en el precio internacional del petróleo a partir del inicio de la guerra en Medio Oriente, que en el mercado local se reflejó en una suba promedio del 23% de los combustibles en marzo, el Gobierno había resuelto suspender el ajuste del ICL y el IDC para abril, a fin de atenuar el impacto en los precios.
Por su parte, YPF y otras compañías acordaron un esquema de compensación de precios o buffer, comprometiéndose a no trasladar a los valores de venta al público las subas en el petróleo, aunque a costa de actualizar los precios una vez que finalizasen las alteraciones del mercado de hidrocarburos generadas por el conflicto bélico.
Ese esquema de 45 días comenzó el 1° de abril y si no se decide una extensión de su duración u otra modalidad, finalizaría dentro de dos semanas.
Según lo establecido en el decreto 302/2026, publicado hoy en el Boletín Oficial, en mayo se retoman los ajustes parciales de incrementos pendientes de parte de 2024 y 2025 “con el propósito de continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”.
Para las naftas, el aumento es de $10,398 por litro en el caso del ICL y de $0,637 en el del IDC.
En el caso del gasoil, el incremento es de $9,269 en el ICL general más un diferencial de $5,019 para Patagonia, La Pampa y sur de Mendoza, además del $1,056 por el IDC.
