El equipo de Beccacece se cansó de desperdiciar chances, empató 0-0 con la cenicienta del Grupo E y comprometió seriamente su futuro en el Mundial. Ahora, a rezar ante Alemania.
Tras el golpazo del debut ante Costa de Marfil, Ecuador sabía que se jugaba una final anticipada. La Tri necesitaba un triunfo para no comprometer su estadía en la Copa del Mundo. El plan era lógico: un triunfo lo acomodaba en el tercer puesto del Grupo E con tres porotos (mismo puntaje que los africanos) para ir a todo o nada en la última fecha contra Alemania. Pero en el fútbol, los goles se hacen, no se merecen.
Fiel a su estilo, Sebastián Beccacece pateó el tablero de entrada: plantó línea de tres ( Piero Hincapié, William Pacho y Alan Franco) con Pervis Estupiñán y John Yeboah bien altos, como carrileros punzantes. En el medio, el tridente Pedro Vite, Jordy Alcívar y Moisés Caicedo, dejando arriba el talento de Gonzalo Plata y el olfato del eterno Enner Valencia. ¿En el arco? Candado total con el argentino nacionalizado Hernán Galíndez.
La chapa del partido se pudo romper a los 120 segundos. Pelotazo quirúrgico a la espalda de la pobladísima línea de cinco caribeña y Enner Valencia quedó mano a mano para inflar la red. Sin embargo, el goleador definió mordido y Eloy Room —que se terminaría vistiendo de héroe— le adivinó la intención.
