Uruguay. Otro empate con gusto a muy poco. Si bien sigue con vida en el Mundial, deberá jugar ahora a todo o nada contra España (que aún no está clasificada) el próximo viernes. Una final anticipada. Porque, nuevamente, quedó en deuda al igualar ante el debutante Cabo Verde, que logró otro histórico punto. Venía de sorprender a los españoles y ahora le sacó un tremendo 2-2 a los de Marcelo Bielsa. Un grupo H que es bien seguido por Argentina, porque de acá saldrá su rival en 16avos y puede ser cualquiera. Incierta y dramática definición.
En líneas generales, Uruguay no jugó bien. A lo largo del primer tiempo, sin tanta urgencia, fue previsible a la hora de redondear sus ataques en los metros finales. Le costó encontrar los caminos, totalmente dependiente de Fede Valverde. Los puntos altos de su juego fueron los intentos esporádicos de Maxi Araújo y las luchas de Agustín Canobbio por la banda derecha. Rodrigo Bentancur participó poco en la creación y Valverde careció de un socio. Abusó de los centros y se topó con un rival que ofreció pocos espacios entre líneas con su 4-5-1 y disputó cada pelota como si fuera la última, a pesar de ceder la posesión. Para colmo, fue quien abrió el marcador gracias a un tiro libre lejano de Kevin Pina: gentileza de una barrera abierta de los rioplatenses y una reacción tardía del experimentado Muslera.
