De sentirse a un paso de clasificarse a quedar complicado. De quedar complicado a sentirse a un paso de clasificarse. Así de vertiginoso, así de intenso y así de dinámico fue el encuentro entre la Egipto de Mohamed Salah y la Nueva Zelanda de Tim Payne. Porque cuando parecía que el equipo del jugador viral sorprendía en Vancouver, Mo rescató a su selección, le dio su primera victoria en un Mundial y lo dejó líder del Grupo G.
Contra todos los pronósticos, los All Whites fueron los que impusieron condiciones en el primer tiempo. A pesar de tener enfrente dos jugadores de peso en la Premier League como Salah y Marmoush, los oceánicos se adaptaron mejor al encuentro, contaron con una idea clara y dominaron.
Criteriosos en la salida, con dinámica en la mitad de la cancha y dos rapiditos como Elijah Just y Sarpreet Singh, sumado al faro del experimentado Chris Wood como punta. Clarito, sin muchas vueltas. Buscando no complicarse atrás y siendo efectivo. Así, con ese libreto, llegó la apertura del marcador: Finn Surman se hizo gigante en el área rival, saltó más alto que todos en una pelota parada y metió un buen cabezazo.
