Los jugadores de Costa de Marfil festejan ante sus hinchas, que bailan, saltan y cantan en Filadelfia con razones más que justas. Y claro, porque ese grupo de futbolistas hizo historia grande. En épocas donde el prode es tendencia, Los Elefantes se encargaron de demostrarle a la mayoría -por no decir a todos- que estaban equivocados, porque en un grupo en el que Alemania y Ecuador figuraban como favoritos, los africanos lograron clasificarse segundos, desplazando al equipo de Beccacece al tercer lugar.
Y es más que justa la clasificación de Costa de Marfil, porque ante Curazao revalidó el buen trabajo que ya había hecho ante los ecuatorianos y teutones. De hecho, su plan dio frutos desde el inicio, porque salió a presionar y, a los siete minutos, generó el error fatal de la defensa de Curazao, ya que insólitamente Gaari quiso salir jugando pero le dio un pase demasiado fuerte a Brenet, que no pudo controlar y se la dejó a Diomande, que tiró el pase al medio para que Pépé metiera el 1-0.
Así, Costa de Marfil ya tenía lo que quería y se centró en mantener controlado el partido mediante la posesión. Claro, la victoria lo clasificaba como segundo sin importar lo que pasara en el partido entre Ecuador y Alemania. La tranquilidad estaba ante una Curazao que se sabía inferior, sobre todo en lo individual.
