Con un Lamine Yamal en forma y un Mikel Oyarzabal encendido, los de Luis de la Fuente superaron a los austríacos y se metieron entre los 16 mejores del certamen.
Pasó la fase de grupos casi a reglamento. Arrancó frío, con un pobre empate ante Cabo Verde, pero se acomodó rápido con goleada a Arabia Saudita y triunfo ante Uruguay para dejarlo afuera del Mundial. Ahora, en el primer mata-mata, mostró su mejor versión. Y dejó en claro que, cuando quiere y lo dejan, acelera y la pasividad para acumular pases puede transformarse en ráfagas furiosas.
De principio a fin, España redujo a la mínima expresión a un Austria que fue mucho menos de lo mostrado ante Argentina. No fue, ni siquiera, un equipo físico como el que por momentos complicó al de Scaloni. Fueron tres y pudieron ser más, pero Schlagel tuvo una buena tarde para evitar varios.
Con Dani Olmo como titular por Mikel Merino, y Yamal y Baena por las bandas, España tuvo mucho fútbol. A ellos, claro, dos laterales convertidos en aviones como Pedro Porro y, principalmente, Cucurella. El primero hizo un gol y el zurdo, flamante refuerzo del Real Madrid, apareció en todos los tantos. Asistió en el 1-0 y 3-0 y fue partícipe necesario en el 2-0. Fue tan bueno lo de España que ni siquiera necesitó de una actuación estelar de Lamine Yamal, siempre desequilibrante.
