No falla la precisión suiza. Sin sobrarle nada, pero siendo letal cuando tuvo sus oportunidades, Suiza derrotó 2-0 a Argelia y se metió en los octavos de final del Mundial.
Por lo que ambos equipos habían mostrado en la fase de grupos y por el talento individual de varios de sus futbolistas, el partido prometía mucho más de lo que finalmente ofreció. Fue un duelo trabado, disputado casi siempre en el mediocampo, con pocas emociones en las áreas, escasas situaciones de gol y un dominio repartido, pero sin profundidad.
Suiza ganó porque, si bien llegó poco al arco rival, cuando lo hizo mostró la precisión que la caracteriza. A la precisión suiza no hay con qué darle: de tres tiros al arco, convirtió dos goles.
El primero llegó a los 10 minutos, tras una brillante acción individual de Manzambi. El delantero dejó en el camino a tres defensores, llegó hasta el fondo sobre la línea de cal y asistió a Embolo, que solo tuvo que empujar la pelota para abrir el marcador. El segundo apareció apenas comenzado el complemento: luego de un rebote en la puerta del área, Ndoye sacó un potente derechazo cruzado desde afuera que dejó sin reacción al arquero y estiró la ventaja para que Suiza afrontara el resto del encuentro con mucha más tranquilidad.
