Más de cuatro millones de jubilados y jubiladas mantienen deudas activas en Argentina y la morosidad se disparó durante el último año, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo de los haberes y la necesidad de recurrir al crédito para afrontar gastos cotidianos.
Un estudio señala que el 44,6% de las personas en edad jubilatoria mantiene saldos de deuda activos, lo que representa más de 4 millones de personas. La cifra se ubica casi cinco puntos porcentuales por encima del nivel registrado en 2022 y constituye uno de los valores más elevados de los últimos años.
Uno de los datos más preocupantes del relevamiento es el fuerte crecimiento de la mora. Las deudas con atrasos superiores a 90 días pasaron del 4,1% en mayo de 2025 al 11,4% en mayo de 2026, prácticamente el triple en apenas doce meses.
El informe elaborado por Provincia Microcréditos analizó la evolución de los ingresos, el acceso al financiamiento y las estrategias que utilizan los adultos mayores para sostener sus economías. “Al igual que con las y los jóvenes, este grupo empeoró su situación por las políticas económicas del gobierno nacional”, afirmó Alejandro Formento, presidente de Provincia Microcréditos y director del Banco Provincia.
Remarca que este deterioro se produce en un escenario de mayor estrés financiero para los hogares. En mayo, la mora alcanzó el 12,8% a nivel nacional, mientras que en la provincia de Buenos Aires llegó al 18,6%.
Jubilaciones que pierden poder de compra
El trabajo también vincula el aumento del endeudamiento con el deterioro de los ingresos. Según el relevamiento, la jubilación mínima con bono perdió un 19% de poder adquisitivo desde noviembre de 2023 y acumula una caída del 30% respecto de comienzos de 2018.
Los autores advierten que el impacto podría ser aún mayor porque la inflación general no refleja completamente el peso que tienen en el presupuesto de los adultos mayores gastos como medicamentos, atención médica, alimentos y servicios básicos.
Más préstamos, uso de ahorros y venta de bienes
Ante la insuficiencia de los ingresos, los jubilados recurrieron cada vez más a distintas estrategias para sostener su nivel de vida.
En la provincia de Buenos Aires aumentó, desde fines de 2022, el uso de ahorros, préstamos formales e informales, ayudas familiares e incluso la venta de pertenencias. Hacia fines de 2025, el 34,9% había utilizado sus ahorros, el 14,4% recurrió a bancos o financieras, el 14,1% pidió ayuda a familiares o amigos y el 10,4% vendió bienes personales para complementar sus ingresos.
Al mismo tiempo, el mercado laboral comenzó a absorber a una mayor cantidad de adultos mayores. Mientras históricamente alrededor del 80% de las personas en edad jubilatoria permanecía fuera de la actividad económica, en el Gran Buenos Aires la proporción de jubilados ocupados pasó de aproximadamente uno de cada cinco a cerca de uno de cada cuatro hacia finales de 2025.
