Gusto a poco. Mejor dicho: a poco y nada. Rosario Central tuvo todo para ganar: el partido se le presentó favorable, encontró espacios, generó situaciones y contó con un Ángel Di María enchufado, además de una buena generación de juego. Pero cuando tuvo que dar el golpe, le faltó precisión y no pudo transformar su superioridad en goles. Fue 0-0 ante Corinthians en el Gigante de Arroyito y ahora deberá ir a buscar el pase a cuartos de final en Brasil, donde estará obligado a ganar para seguir en carrera.
En líneas generales, fue un partido trabado y muy disputado, con mucha lucha en la mitad de la cancha. Durante los primeros minutos, Rosario Central intentó asumir el protagonismo y encontró en Ángel Di María a su principal carta para romper con la monotonía. El delantero buscó, a partir de su gambeta, velocidad y capacidad de desequilibrio individual, generar espacios y acercar al Canalla al arco rival.
Del otro lado, Corinthians entendió rápidamente el planteo y, consciente de que el conjunto rosarino saldría a buscar el partido por su condición de local, decidió replegarse unos metros. El Timao apostó a hacerse fuerte en los duelos individuales, cerrar los caminos hacia su área y aprovechar cada recuperación para salir rápido y lastimar de contraataque.
