La Federación Francesa de Fútbol votó por unanimidad quitarle el respaldo al actual presidente de cara a las elecciones de marzo. El polémico proyecto para vender acciones del Mundial desató una crisis institucional que fractura al organismo rector.
La estructura de poder en la FIFA sufre un nuevo temblor. La Federación Francesa de Fútbol (FFF) anunció de manera oficial que retiró el respaldo a la candidatura de Gianni Infantino para un nuevo mandato al frente de la casa madre del fútbol, en unos comicios programados para el próximo mes de marzo. La decisión del comité ejecutivo se adoptó por unanimidad tras considerar que se rompieron los acuerdos de confianza básicos.
El detonante principal de esta ruptura fue la polémica iniciativa del dirigente suizo de vender participaciones de la Copa del Mundo a fondos de capital privado por una cifra cercana a los 4.200 millones de dólares. Aunque la propuesta debió ser dada de baja a comienzos de agosto tras una feroz resistencia impulsada desde la UEFA y diversas confederaciones, las secuelas políticas y de gestión dejaron heridas profundas en la cúpula del fútbol internacional.
En este sentido, la entidad gala plasmó su postura a través de un duro comunicado oficial, donde fundamentó las razones de su volantazo político: “Aunque inicialmente se había brindado apoyo al presidente de la FIFA, que entonces era el único candidato a su propia sucesión, ya no se cumplen las condiciones para ese apoyo. Una serie de acontecimientos que involucran directamente la gobernanza de la FIFA y a su presidente, y que entran en conflicto directo con los principios fundamentales de la buena gobernanza y los valores del fútbol, ocurrieron después de que la FFF expresara su apoyo el 29 de junio”.
Cuestionamientos a la gobernanza y un futuro incierto
El malestar europeo se expande a pasos agigantados. Asociaciones nacionales de peso histórico, como la de Inglaterra, se sumaron a la postura francesa de marginar a Infantino, mientras que la UEFA mantiene una línea de confrontación directa que incluyó amenazas de boicot a los torneos oficiales. Pese al desgaste político y a la pérdida masiva de aliados estratégicos, desde Zúrich se ratificó la intención del dirigente de postularse para un último período que lo extienda en el cargo hasta 2031.
Ante este panorama de tensión extrema, la FFF enfatizó que la salida transitoria del proyecto financiero no soluciona el trasfondo de los problemas institucionales que atraviesa la organización, remarcando que el accionar del actual titular golpeó fuertemente la credibilidad del deporte: “Hoy, aunque este proyecto ha sido abandonado de manera definitiva gracias a una respuesta concertada dentro de la UEFA junto con varias otras confederaciones, la cuestión de la gobernanza de la FIFA no puede considerarse resuelta. Las iniciativas recientes del presidente han dañado gravemente la imagen y la unidad del fútbol”.
Para canalizar el descontento, la dirigencia francesa adelantó que abrirá una ronda de consultas con referentes del deporte a nivel local e internacional. El fin último de este proceso será articular propuestas concretas para una transformación radical de la estructura de poder en el organismo, buscando restaurar los estándares de transparencia, independencia y conducta ética que consideran vulnerados.
