El Parque Nacional Iguazú retomó las visitas luego de que descendiera el caudal del río, que llegó a los 12.000 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, el circuito de la Garganta del Diablo continúa cerrado y las autoridades mantienen el monitoreo ante posibles nuevas crecidas.
Las Cataratas del Iguazú volvieron a recibir turistas este martes 13 de octubre, luego del cierre preventivo dispuesto por la crecida extraordinaria del río Iguazú. La medida se había adoptado para resguardar la seguridad de los visitantes y trabajadores ante el aumento del caudal, que alcanzó niveles excepcionales.
La reapertura fue anunciada por la Intendencia del Parque Nacional Iguazú y la concesionaria Iguazú Argentina S.A., después de comprobar un descenso progresivo del nivel del agua.
El río llegó a los 12.000 metros cúbicos por segundo
Durante el pico de la crecida, el caudal alcanzó aproximadamente los 12.000 metros cúbicos por segundo, equivalentes a 12 millones de litros por segundo. El volumen fue muy superior al promedio habitual, que ronda entre 1.500 y 1.800 metros cúbicos por segundo.
El incremento estuvo relacionado con las intensas lluvias registradas en la cuenca del río Iguazú, especialmente en el sur de Brasil. La situación obligó a restringir temporalmente el acceso a los circuitos turísticos del lado argentino.
La Garganta del Diablo sigue cerrada
Aunque se retomaron las visitas, el circuito de la Garganta del Diablo continúa inhabilitado y no tiene una fecha confirmada de reapertura. Los circuitos Superior e Inferior volvieron a recibir visitantes, sujetos a las condiciones de seguridad y a las disposiciones de las autoridades.
La pasarela que conduce a la Garganta del Diablo había sido desmontada preventivamente para proteger la infraestructura frente a la fuerza de la corriente.
Monitoreo permanente ante nuevas crecidas
Las autoridades mantienen el seguimiento de la evolución del río y recomiendan a quienes planean visitar el parque consultar los canales oficiales antes de viajar, ya que las condiciones hidrológicas pueden cambiar y obligar a implementar nuevas restricciones.
El episodio vuelve a poner en primer plano el impacto que las lluvias intensas en la cuenca pueden tener sobre uno de los principales atractivos turísticos de Misiones y sobre la actividad económica de la región.
