Artemis II inscribió este lunes 6 de abril una nueva marca en la historia espacial: sus cuatro astronautas se convirtieron en las personas que más lejos viajaron desde la Tierra. El récord anterior, fijado por la tripulación del Apolo 13 el 15 de abril de 1970, cayó cuando la cápsula Orión comenzó a rodear la cara oculta de la Luna.
De acuerdo con datos de la NASA, la vieja marca estaba en 400.171 kilómetros (248.655 millas) y fue superada a las 13:57 de la costa este de EEUU. La misión todavía debía alejarse un poco más: el punto máximo previsto era de unos 406.778 kilómetros (252.760 millas), a las 19:07 de ese mismo huso horario.
La escena tuvo una carga simbólica adicional. Antes de morir en agosto del año pasado, Jim Lovell dejó grabado un mensaje para la tripulación integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Desde control de misión se lo enviaron a Orión en pleno sobrevuelo lunar.
Un saludo desde la era Apolo
“Hola, Artemis II. Soy el astronauta del Apolo Jim Lovell. Bienvenidos a mi viejo vecindario”, dijo Lovell en el audio. Después evocó el vuelo de Apolo 8 junto a Frank Borman y Bill Anders, al que definió como el primer vistazo cercano de la humanidad a la Luna y una imagen de la Tierra que “inspiró y unió a personas de todo el mundo”.
Lovell también ligó esa herencia con el programa actual. “Estoy orgulloso de pasarles esa posta mientras rodean la Luna y sientan las bases de misiones a Marte en beneficio de todos”, afirmó. Y cerró con una frase que remitió al célebre mensaje navideño de Apolo 8: “Es un día histórico. Sé lo ocupados que van a estar, pero no se olviden de disfrutar la vista. Así que, Reid, Victor, Christina y Jeremy, y todos los grandes equipos que los apoyan, buena suerte y que Dios los acompañe desde todos nosotros aquí, en la buena Tierra”.
Wiseman respondió poco después desde la nave. “Fue un mensaje increíble de Jim Lovell. Muy bueno escucharlo darnos la bienvenida al vecindario. Va a ser un gran día”, dijo.
La Luna de un lado, la Tierra del otro
Mientras Orión avanzaba en su maniobra de sobrevuelo, la tripulación abrió una etapa de observación lunar que iba a extenderse durante unas siete horas. Koch informó a Houston que dos tripulantes estaban en las ventanas, concentrados en la superficie y en sus rasgos geológicos. Poco después, destacó el tamaño de la cuenca Hertzsprung, en la cara oculta, y la comparó con la cuenca Orientale, un cráter de 3.800 millones de años.
En esas observaciones, los astronautas pusieron en juego el lenguaje técnico que usan para leer la superficie: Koch señaló zonas de alto albedo, las más brillantes, mientras otros tripulantes identificaban patrones de ejecta, restos dispersados tras impactos de asteroides, y extensas regiones de tipo mare, grandes llanuras de origen volcánico.
Wiseman ofreció una de las postales centrales del vuelo. “La Luna es tres o cuatro veces más grande que la Tierra y está casi llena, y la Tierra es apenas una pequeña medialuna allá afuera. Es magnífico. Le saqué una foto con el lente angular. Es una vista majestuosa”, relató. Desde control de misión, la astronauta canadiense Jenni Gibbons le respondió con una referencia a la película Project Hail Mary: “Asombroso. Asombroso. Asombroso”.
El récord, el legado y las próximas horas
Después de quebrar la marca histórica, Hansen tomó el micrófono de Orión y vinculó ese momento con la tradición de la exploración humana. “Al superar la distancia más lejana a la que seres humanos viajaron desde el planeta Tierra, lo hacemos en honor a los extraordinarios esfuerzos y logros de nuestros predecesores”, dijo.
Luego planteó el desafío hacia adelante: “Vamos a continuar nuestro viaje aún más en el espacio antes de que la Madre Tierra logre atraernos de regreso hacia todo lo que apreciamos, pero elegimos este momento, sobre todo, para desafiar a esta generación y a la próxima a asegurarse de que este récord no dure mucho”.
Apolo 13 había llegado tan lejos por una emergencia. La misión debía orbitar y descender sobre la Luna, pero la explosión de uno de sus tanques de oxígeno obligó a reformular el vuelo en tiempo real y a convertirlo en un rodeo lunar que terminó con el regreso seguro de Lovell, Fred Haise y Jack Swigert. Artemis II, en cambio, mantuvo su hoja de ruta: es un vuelo de prueba pensado para demostrar que Orión puede sostener astronautas en el espacio profundo y usar el paso por la Luna para impulsarse de regreso a la Tierra.
En las horas siguientes al récord, el cronograma todavía incluía otros hitos: la pérdida temporal de comunicaciones al pasar detrás de la Luna, el punto de máxima cercanía con la superficie lunar, el momento de mayor distancia respecto de la Tierra y la posterior recuperación del contacto con Houston. Según los datos difundidos por la NASA, Orión debía volver el viernes 10 de abril con un amerizaje frente a la costa de San Diego.
La misión ya acumuló otras marcas. Lanzada el 1 de abril, Artemis II es el primer vuelo tripulado del programa Artemis y el primer viaje humano más allá de la órbita baja terrestre desde Apolo 17, en 1972. Victor Glover se convirtió en la primera persona de color en viajar más allá de esa órbita; Christina Koch, en la primera mujer; y Jeremy Hansen, en el primer no estadounidense. Entre una Luna casi llena y una Tierra convertida en una pequeña medialuna, Orión empujó otra vez el borde de lo posible.
