El equipo de Rudi García perdía 2-0 pero lo remontó 3-2 en el alargue gracias a Tielemans y avanzó a octavos de final.
Seattle fue escenario de una batalla que tuvo de todo. Sufrimiento, reacción y un final épico. Bélgica estuvo contra las cuerdas, levantó un 0-2 que parecía imposible y terminó venciendo 3-2 a Senegal en el alargue para meterse en los octavos de final del Mundial.
Los africanos arrancaron mucho mejor y lo hicieron sentir desde el inicio. Primero, Ismaila Sarr aprovechó un error de Courtois y estrelló un remate en el palo. Fue un aviso de lo que vendría. Minutos después, otra vez Sarr ganó de cabeza, la pelota dio en el poste y Habib Diarra apareció en el rebote para empujar el 1-0. Ya en el complemento, Senegal volvió a golpear: Diarra se filtró entre los centrales y definió con categoría para estirar la ventaja y dejar a Bélgica al borde de la eliminación.
Sin embargo, cuando parecía que la historia estaba sentenciada, apareció el orgullo belga. Romelu Lukaku, que había ingresado desde el banco, descontó para devolverle la ilusión a los europeos. Y poco después, Youri Tielemans aprovechó una floja salida del arquero Diaw para conectar de cabeza y establecer un inesperado 2-2.
El empate llevó el partido al alargue, donde Bélgica encontró el golpe definitivo. Tielemans, figura de la remontada, tomó la responsabilidad y marcó el 3-2 que desató el festejo de los Diablos Rojos y selló una clasificación tan sufrida como heroica.
