Boca goleó y se metió en los playoffs como segundo de su grupo.

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Al final no hubo milagro, y acaso haya sido lo mejor para que Boca no se cuelgue de fuerzas celestiales y crea más que nada en sus propias virtudes, con los dos pies bien puestos en el suelo. El equipo de Martínez necesitó un cuarto de hora para golear: hizo tres y pudo haber metido un par más (Cavani erró el gol más insólito de su carrera, pero buá), y de repente los siete goles necesarios para clasificar primero duraron un ratito más, hasta que Fortaleza hizo su previsible gol frente a Trinidense y todo volvió a la lógica. Boca clasificado en segundo lugar del grupo de la Sudamericana y a remarla en 16vos contra un equipo de los terceros la Libertadores. Al fin y al cabo fue lo justo y habrá que construir desde ahí.

Fue un partido sin equivalencias, desde un Nacional Potosí que vino a hacer turismo a la Bombonera, con jugadores que se sacaron fotos en el Templo apenas entraron al estadio y con ese espíritu enfrentaron el compromiso. De eso, claro, Boca no tiene la culpa. Y al fin y al cabo el equipo del Gigoló venía con sus propias necesidades a cuestas. Porque más allá de las posibilidades de clasificarse primero, Boca tenía una obligación superior: la de ganar, desde ya, pero con un piso alto de rendimiento, al menos visiblemente superior al de los últimos partidos, en los que el equipo deambuló en vaivenes peligrosos que hicieron desdibujar el rasgo de conjunto ofensivo y voraz que comenzaba a caracterizar el ciclo de Diego Martínez.

Entonces sí, con ese hambre de elevar la vara, Boca salió decidido a aclarar los tantos. Y un poco por su propio ímpetu y otro por las debilidades (insólitas en algunos casos) de Nacional Potosí, rápidamente quedaron plasmadas en el campo y en el marcador.

Zenón, en un tobillo, sigue siendo el jugador más desequilibrante de Boca. Hizo el primero con un lindo tiro de afuera, asistió en el de Saracchi, pudo hacer otro más. Cavani se redimió de su gol errado, y al partido le sobaron 75 de los 90 minutos. Porque cuando Boca se puso 3-0 y al ratito Fortaleza anotó el gol para asegurar su clasificación en el 1° lugar, el local levantó el pie del acelerador y el encuentro, definitivamente, pasó a ser una práctica de un viernes a la tardecita. Hasta Janson pudo hacer un gol, pero el VAR, insólitamente, se lo anuló por un offside hormiga.

Llamó la atención, sí, que Martínez no hiciera cambios. Se ve que era más importante dejar un mensaje en la pared que cuidar a los tocados. Después del cuarto, el de Rojo, finalmente los hizo. Ahora será tiempo de pispear qué rival le tocará a Boca en el próximo cruce de la Sudamericana. Por lo pronto, ahora tendrá tiempo para consolidar la idea del técnico mientras rearma el plantel, que le quedó corto y desparejo, a la espera de la próxima instancia que será, ahí sí, con un rival en serio.

Olé

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