El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, anticipó que firmarán convenios con empresas para iniciar la exploración minera en la provincia en busca de tierras raras. Los proyectos a los que se refirió se desarrollarán en el sur del distrito.
“Dentro de dos semanas se van a hacer anuncios con empresarios nacionales. A comienzos de julio vamos a hacer una conferencia de prensa y a firmar los convenios correspondientes para comenzar las exploraciones mineras de tierras raras en la provincia”, dijo Valdés en una entrevista radial.
Al respecto, el mandatario radical indicó al programa Corrientes en el Aire que concretamente se desplegarán en las regiones sureñas de Curuzú, Mercedes y Yofre, donde “hay diferentes proyectos de tierras raras”.
Acto seguido, comentó que los indicios de la presencia de tierras raras están, pero que hay que hacer las exploraciones. “Veníamos trabajando con la Universidad Nacional del Nordeste la posibilidad de firmar los convenios. Vamos a estar trabajando todos para explorar esta vasta provincia. Yo sé que las oportunidades van a surgir”, añadió.
Por otra parte, Valdés agregó que también hay arenas de fracking desde Empedrado hasta Bella Vista y en la zona de Corrientes: “Es una gran oportunidad. En la zona desde La Cruz hasta San Carlos hay otra gran posibilidad de yacimientos de tierras raras. Hay que explorar, estamos muy contentos”.
“Es una oportunidad, hay oportunidades de trabajo y futuro para muchos correntinos. Es una exploración que se tenía que hacer, la estábamos buscando desde que fuimos a Nueva York”, completó.
Qué son las tierras raras
Se trata de un grupo de minerales críticos —conocidos popularmente como tierras raras-, que se han convertido en el verdadero oro invisible que sostiene a la revolución tecnológica.
Están presentes en los motores de autos eléctricos, en los imanes que impulsan turbinas eólicas, en los chips que alimentan a la inteligencia artificial y hasta en los sistemas de defensa más sofisticados. Sin ellos, simplemente, el mundo moderno retrocedería varias décadas.
Se trata de un conjunto de 17 elementos químicos, a los que se suman metales como el litio, el cobalto, el indio o el tantalio, todos indispensables para la fabricación de dispositivos electrónicos, almacenamiento de energía y tecnologías limpias.
Su nombre puede sonar lejano -gadolinio, iterbio, praseodimio-, pero sin ellos sería impensable la vida cotidiana tal como la conocemos: smartphones, televisores, computadoras, autos eléctricos y paneles solares dependen de su existencia.
Los usos de estos elementos abarcan múltiples industrias estratégicas. El neodimio se emplea en la producción de imanes de alta potencia para motores eléctricos y turbinas eólicas; el lantano mejora la calidad del vidrio para lentes de cámaras y telescopios; el europio es fundamental para pantallas LED y lámparas fluorescentes; el disprosio refuerza la resistencia magnética de los imanes; y el itrio se utiliza en superconductores y aplicaciones médicas.
En el ámbito de la defensa, algunos de estos materiales son insustituibles: el neodimio resulta esencial en sistemas de guía de misiles, el samario se usa en radares y el erbio en fibras ópticas para comunicaciones seguras. También forman parte de reactores nucleares, satélites y tecnologías de inteligencia artificial. Sin tierras raras, la Cuarta Revolución Industrial y la transición energética perderían su base material.
En concreto, los 17 elementos que componen las tierras raras son: Lantano (La), Cerio (Ce), Praseodimio (Pr), Neodimio (Nd), Prometio (Pm), Samario (Sm), Europio (Eu), Gadolinio (Gd), Terbio (Tb), Disprosio (Dy), Holmio (Ho), Erbio (Er), Tulio (Tm), Iterbio (Yb), Lutecio (Lu), Escandio (Sc) e Itrio.
