El Doctor Adrián Sorrentino fué durante más de 30 años Jefe del Servicio de Inmunología del Hospital Perrando y profesor de la materia en la UNNE.En diálogo con Mariana Horanski para STO RADIO 90.5 se refirió a la respuesta inmunológica que despierta en el organismo el COVID-19 y a la esperanza que acarrea la efectividad de las vacunas.
El Dr. Sorrentino comenzó hablando sobre lo diferente que es este virus ( en su agresividad) en relación a otros ya conocidos “Tiene una forma de actuar diferente a otros”, dijo y recordó “Cuando apareció el HIV, temblábamos porque tenía una forma de contagio rarísima y nos preocupó. Y la gente después de que se infectaba, al poco tiempo moría, al año o dos años hasta que aparecen los retrovirales”.
“Este virus es lo mismo”, afirmó refiriéndose al COVID-19, “La humanidad va siendo azorada por distintas epidemias a lo largo de la historia, como la fiebre amarilla, la peste bubónica donde moría gente de una manera impresionante. Esta es una también de las que estamos viviendo, siempre aparecen nuevos mutantes, nuevos bichos que nos atacan. La humanidad permanentemente va sobreviviendo a algunos, los que son más resistentes. Lo mismo que el SIDA. Encontramos mucha gente que haciendo estudios de parejas discordantes, donde uno era positivo y otro negativo y habían tenido sexo sin protección, habían tenido hijos, convivían hace años y ellos no se infectaban. Cuando vos buscabas en la patente antihigiénica el ADN de esa persona, tenían un elemento que lo hacían protector al virus. Si el SIDA hubiera aparecido hace 200 años esos serían los que hubieran sobrevivido a esta epidemia. Siempre hubo individuos que no murieron porque tenían de alguna manera un ADN que los protegía de esa realidad. No nos hagamos ilusiones, no vamos a desaparecer”.
El Dr. Sorrentino resaltó que el cuerpo tiene respuesta inmunológica “Para casi todo”. “Un profesor decía, hay que decir casi todo, porque si decís todo, una sola cosa que aparezca que no corresponda a eso, tira abajo toda tu teoría’. Todo esto aparentemente empieza por la relación entre humano y animales. Así como el SIDA, si uno va antropológicamente a hacer las pesquisas, no es un virus que lo sintetizaron los yankees o los rusos, es un virus que nace por el contacto del hombre con los monos. En una parte de África se inoculaba sangre de mono porque decía que era afrodisíaca y tenía relaciones con los monos. De eso surge el virus”.
Cual es la respuesta inmunológica del organismo ante el COVID-19?
“El tema es si vos te infectas con este virus, el sistema inmune, como todo cuando entra un patógeno extraño, monta toda una estrategia para eliminarlo. De hecho hay anticuerpos y células naturales que eliminan cualquier cosa rara antes de que tomes consciencia. El tema es que ese sistema inmune cuando se pasa de rosca, es lo que provoca lo que llaman una tormenta de citoquina. El sistema inmune reacciona de forma muy fuerte ante este virus, y eso es negativo” enseñó y ejemplificó “Es como si vos ante un problema de langostas que comen el cultivo empezás a tirarle con cañones o bombas y terminas destruyendo todo. No se sabe por qué el organismo responde tan fuertemente. El gran problema es que la persona se enferma cuando ya inclusive el virus no está. O hay gente que después de 15 o 20 días dados de alta, de haber tenido la infección, tiene un episodio en la cardiopatía provocada por la infección ésta y muere. Y cuando vos estudias a esas personas, son COVID negativo”.
A su vez añadió que hay una forma simple de explicarlo en la virología “Que dice que el virus es citopático, es decir que entra y mata a las células que él de alguna manera tiene recetores, entonces yo digo ‘mata los alveolos pulmonares’. No, no. Primero que, por eso digo que tiene una cosa que lo hace diferente a otros, tiene recetores en células endotoliales que están muy distribuidas en el organismo. Es decir que tiene mucho para comer, no ataca solamente una célula, ataca para todos lados. Y el sistema inmune monta toda una forma para tratar de destruirlo pero se pasa de rosca y te termina matando a vos”.
Prosiguió expresando otra de las conversaciones que habría tenido con varios virólogos sobre el plasma de convalecientes “Me contaban que el suero de convaleciente no tiene importancia en la etapa tardía de la enfermedad porque los anticuerpos no son necesarios, son necesarios para contrarrestar una infección. Es decir si vos podías darle plasma de convaleciente a gente que sospechas que se infectó o se iba a infectar, sí son efectivos porque neutralizan al virus, pero una vez que se desarrolló todo esto vos le pones anticuerpos, y está prohibido e inclusive no existe luego de varios días de infección. Por eso el suero esta aceptado en Argentina, pero no para los casos graves” y trasladó la solución más efectiva ante estos casos a la vacuna “Ahí sí sirve la vacuna. Porque resulta que monta en cada uno de los vacunados una respuesta inmune de anticuerpos específicos que ni bien lo ve al virus entrar, lo liquida. Frena la infección e impide que continúe. Porque en realidad, me decía la gente de la cátedra de virología, la enfermedad de COVID es una inmunopatología, no es una patología pura. El virus tiene su culpa, pero desde esa ‘asociación ilícita’ vamos a decir, termina pagando los patos el individuo. Me gustó mucho la palabra tormenta de citoquina porque es una tormenta de mediadores inmunológicos que tendrían que ser positivos pero no lo son”.
Porque en algunos pacientes se manifiesta de alguna manera más leve y otros más fuertes?
Declaró que es un virus que en algunos pacientes se manifiesta de forma leve y en otros de formas más agresivas debido a que “Son asociaciones ilícitas, hay asociaciones de virus y seres humanos con distinta vulnerabilidad, no somos todos iguales. Si hay en este momento existe variaciones del virus, no sabría decirte”.
La esperanza de las vacunas
En este tiempo el Dr Sorrentino se encuentra en permanente contacto con especialistas en virología de todo el mundo.“Un virólogo me decía que el tema ahora está abocado a la vacuna, y los resultados de las vacunas son buenísimos porque tienen un 90% de efectividad y eso, en un programa vacunal, es fuertísimo” relató y tomando como ejemplo la vacuna de la influenza comparó “la vacuna de la gripe: de cada diez que se vacunan, la mitad se enferma y la mitad no. Creo que es un 60% de eficacia”.
“La efectividad de neutralizar la enfermedad, no la infección. Porque lo que importa es que la vacuna evita que vos te infectes, porque una vez que te infectaste, lo que te mata no es el virus, es la enfermedad. Por ejemplo vacunas contra el sarampión, y los chicos hacen erupción del sarampión pero no hacen patología, la enfermedad pulmonar que los termina matando. Los protege de la enfermedad pero no de la infección” y además enunció “Otra de las cosas que me dijeron es que están ensayando como en SIDA, que no se pudo encontrar una vacuna, y ahora parece ser que hay gente que han encontrado anticuerpos monoclonales que actuarían con distintos recetores de este virus para eliminarlos. Es decir, como que había posibilidades en el futuro de no tener no solo una terapia vacunal, si no que ataque el virus y lo elimine. Son anticuerpos sintéticos”.
“Lo que sí es importante, sea cual sea la vacuna, que son de una complejidad impresionante. Porque hay algunas que son RNA, ni siquiera son antígenos del virus, son moléculas de ARN que son las que sintetizan antígenos del virus para que ni bien tenga la posibilidad lo reconozca rápidamente para liquidarlos”, y se preguntó “¿Cuál es la vacuna más buena que hay en una patología que es conocida por todos?” y expuso “La de la parálisis infantil. En la epidemia de parálisis infantil, con la poliomielitis aparecen dos vacunas, una que era la Salk ,que era una inyección. Luego aparece la Sabin que es genial, con cuatro gotitas en la boca ya los inmunizaste. Eso es lo bueno que tenía”.
Por otro lado reveló que una de las problemáticas que se tendrían con las vacunas para COVID es la logística necesaria “Una de las que hacen ahora para el COVID es que para mantener ese RNA tenes que tener un frízer a -80º, que salen carísimos, la logística de esa vacuna no es buena. La vacuna rusa no requiere tanto ese tema, pero una vacuna que requiere -80º o nitrógeno líquido genera una logística muy complicada para hacer”
Así mismo ante la postura de diversas opiniones que surgieron de parte de la sociedad ante la duda de lo que nos pueden suministrar al cuerpo con la vacuna opinó “Hay un problema, que es que se politizó la vacuna. Entonces como que hay una grieta, están los que están de un lado de la grieta y hablan mal de la vacuna porque la propone la otra parte. Hay un correo que decía que había que tener cuidado porque nos iban a poner un chip y descubrían si eras gorila, te hacen matar de risa. Se contamina la información”
Cabe señalar que ninguna de las vacunas completaron la cuarta y última fase de sus procesos.
El ex Jefe del Servicio de Inmunología del Perrando se refirió a ello: “La vacuna rusa como a las otras le falta una etapa, un estudio de campo. En realidad una vacuna tiene cuatro etapas, la cuarta etapa que la pueden seguir en los próximos cuatro o cinco años. Y no podes esperar para ver si hay un efecto adverso si el virus te está matando. Es imposible eso en una pandemia tan letal como ésta. No podes esperar que se te siga muriendo gente y dentro de cinco años decir ‘no tenía contraindicaciones’. Aparte son vacunas muy bien desarrolladas, con una tecnología que no te das idea”.
Como será la vida luego de la vacunación?
Indicó que es difícil saber cuánto tiempo más vamos a tener que tener cuidado con esta enfermedad “Nadie sabe si este virus vino para quedarse de aquí hasta no sé cuándo. Y vamos a tener que cuidarnos así como uno se cuida de no enfermarse de gripe en invierno, vamos a tener que cuidarnos de no enfermarnos. Inclusive con la vacunación masiva, ¿cuántos millones de gente habría que vacunar, cuántas vacunas hay que fabricar, cuántos dólares nos va a salir?”
Para finalizar el Dr. Adrián Sorrentino expresó “Este virus tiene algo rarísimo que es el comportamiento social, mata. Yo pensé en los comienzos de esta epidemia iba a tener una connotación social importante, y no lo veo. Morir de COVID es terrible, morís solo, aislados en una sala terapia con suerte. Sin poder ser asistido por tus hermanos o tus seres queridos. Y si alguna vez estuviste en terapia te das cuenta lo importante que era la visita, contabas las horas para que vengan a verte. Hay que estar en una terapia para entender lo que es ahí dentro”.
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