Las artistas Licha Bernal, Daniela Gutman y Mónica Vakaruk llevan adelante un proyecto de registro escrito sobre muralismo en el Chaco, que será editado como libro. Este proyecto resultó seleccionado en la convocatoria correspondiente al 2019 como beneficiario del Fondo Provincial Solidario, ejecutado por el Instituto de Cultura del Chaco a través de la dirección de Asistencia Técnica y Aplicación de Normas, en el marco del programa Impulsar Cultura.
Se trata de una obra colectiva que convoca a varias mujeres del ámbito cultural. A continuación habla la docente Alejandra Muñoz, encargada de escribir el prólogo de dicho volumen.
¿A qué se debe la invisibilización de las mujeres en el arte chaqueño?
Las mujeres han tenido siempre una lucha extra en el campo artístico: el de la visibilización. En esto el Chaco o la región solo reiteran lo que sucede en el campo nacional o internacional. Por muchos factores las mujeres y las disidencias siempre (hasta el día de hoy, incluso) han tenido mucha dificultad para conseguir una adecuada representación en los espacios artísticos. A esto contribuyen diversos factores estructurales como el sistema patriarcal, la dificultad para acceder históricamente a los espacios de formación, el trabajo de cuidados que nos aleja del tiempo de creación, la desigualdad económica que hace que tengamos que trabajar más para ganar lo mismo que los varones. Además de eso hay algunas ideas centrales al mundo del arte que son especialmente dañosas para las mujeres, una de ellas es la idea de genio. Este es invariablemente un hombre blanco, solitario y hecho a sí mismo. No le debe nada a nadie, no construye con nadie, puede servirse del trabajo y tradición de quien sea, puede explotar a quien sea, su talento hace que se le perdone todo. El paradigma de esta figura horrorosa es Picasso, por ejemplo.
Las mujeres y las disidencias llevamos siglos planteando otro paradigma: el trabajo en equipo, honrar lo comunitario, trabajar hasta conseguir los consensos para avanzar, combinar el trabajo de cuidados con el desarrollo profesional, colaborar todes para conseguir la mejor obra posible, atribuyendo adecuadamente los méritos y logros.
Obviamente estos dos modelos entran en pugna. Personalmente creo que el artista tortuoso y despegado de la sociedad, creando en un taller sin relaciones comunitarias, es un modelo perimido.
¿De qué forma las políticas de Estado ayudarían a revertir esta situación?
El papel del Estado es central para alivianar las desigualdades estructurales. Plantear políticas inclusivas como becas de estudio y compra de materiales para mujeres y disidencias; cupo trans en todas las instancias de formación y de desarrollo profesional; concesión de espacios comunitarios de taller de creación para que les artistas puedan trabajar cómodamente fuera de sus casas y espacios de cuidado diarios; becas de intercambio con otros espacios; residencias artísticas; espacios específicos de experimentación y exposición; son ejemplos de políticas que pueden implementarse para subsanar la desigualdad histórica.
Debemos pensar y exigir políticas públicas, pero también debemos pensar políticas vivenciales que nos permitan pensar el futuro del mundo de un mundo inclusivo e igualitario. Más allá del papel del Estado todes estamos conminades a ceder nuestros privilegios y a pensar micropolíticas diarias en pos de vivir en un mundo más igualitario y pacífico.