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El COVID-19 en primera persona

Publicado en 4 min de lectura

El COVID-19 en primera persona

Leticia Villa es la dueña de la conocida pizzería “Los Emilios” de la ciudad de Resistencia,tuvo coronavirus y es una de los 9.324 recuperados. En diálogo con Mariana Horianski para STO Radio 90.5 dio detalles de lo que padeció y su lenta recuperación.
Cuando la pandemia comenzó en el mes de marzo el comercio se vio obligado a cerrar sus puertas, “Pero llegó un momento, que como éste es el único medio de supervivencia de mis empleados, algo había que hacer, porque nadie nos asistía” relató la dueña contado que abrieron la pizzería en modalidad delivery para generar ingresos a sus empleados y se tuvo que hacer responsable de gran parte de las tareas de ellos que son personas mayores, con comorbilidades, y por lo tanto muchas veces le tocó cubrir algunos de sus roles: “Salía yo a comprar, hice lsa veces de pizzero, de sandwichero, atendía las motos”.
El el mes de agosto se presentó el primer síntoma que le indicó que se había contagiado“A pesar que me cuidaba, porque yo soy diabética e hipertensa”, dijo.“Un día comencé a no sentir el gusto a las comidas, y le dije a mi hermana me siento muy mal. Mi hermana llamó al médico que dijo que no estaba bien que esté en la casa, así que me llevaron al Hospital Perrando”. El 25 de agosto fue internada con asistencia respiratoria y explicó “Yo no podía caminar, no tenía fuerzas absolutamente para nada, no podía hacer las necesidades básicas, ni comer”.
Fueron días difíciles. Analisis y controles varias veces en el día para el control de su diabetes e hipertensión además del cuadro por coronavirus,sumada a la angustia propia de la situación y la preocupación por quienes fueron sus contactos cercanos los días previos a manifestarse la enfermedad.Ningún integrante del equipo de trabajo se contagió:“Nosotros teníamos el cuidado correspondiente, recibíamos dinero y se le ponía alcohol, ellos permanentemente tenían el barbijo, no se lo sacaban, había cuidado total y no podían contagiarse. Ni siquiera se contagió mi hermana, que vive conmigo, porque nos cuidamos dentro de la casa también”,explicó aliviada .
Leticia Villa a su vez distinguió la atención recibida en el Hospital Julio C. Perrando: “Lo que quiero rescatar, porque yo no soy de ningún partido político, pero te puedo decir que la atención recibida en el hospital modular fue un lujo. Realmente no tengo palabras para agradecer sobre todo a la Dra. Nancy Trejo, directora del Hospital. De primera me han atendido. La tecnología que tienen es increíble”. Remarcó que su mejoría comenzó una vez que le colocaron plasma de recuperados “Ahí me empecé a sentir mejor, comencé a comer, había bajado 8kg. Cuando me dieron el alta a los diez días ni siquiera podía subir la escalera. Recuperé fuerza a medida que pasaban los días”, relató y detalló que otra de las dificultades que enfrentó fue la pérdida de audición: “Yo ya tenía un problema de hipoacusia, y al tener todo inflamado se me potenció”.
Agregó que, “Permanentemente me hacían estudios, no sé si eran enfermeros o médicos porque estaban todos cubiertos, pero la atención era de primera”.
Fueron 10 días de internación con requerimiento de oxígeno en el hospital modular y otros 20 en su casa de lenta recuperación.Pasado ese tiempo recibió el alta médica.”Hoy en día aún no puedo caminar más de cinco cuadras que me canso, pero me hicieron radiografías y análisis y todos salieron bien”.
Cuando Leticia se internó, debido a la necesidad de sus empleados, ellos continuaron trabajando, siempre conservando la modalidad delivery y resaltó que las instituciones privadas como ser FEHGRA no brindaron ningún tipo de contención o, como ella reclamó, al menos asesoramiento sobre cómo trabajar en estas circunstancias. “Recién ahora conseguí la ayuda de los ATP para los cinco chicos que están trabajando hace muchos años conmigo. Anteriormente tuve que ponerme al frente del negocio porque no recibimos absolutamente nada de FEHGRA. No pedíamos algo económico, pero por lo menos asesoramiento, o como cuidarnos”.
Con respecto a su actualidad económica y la reapertura de su negocio tomó la decisión de,al menos por el momento,trabajar solo en la modalidad delivery. “La gente no se cuida, no respeta. Yo no quiero abrir hasta no tener plena seguridad, porque el principal foco de contagio es el amontonamiento de gente, y la gente no respeta. Yo prefiero perder o endeudarme, pero no volver a pasar lo que pasé, que parecía morir, te digo que prefiero fundirme economicamente antes que pasar la situación que viví” y expresó su preocupación también por el personal de “Los Emilios”: “El encargado tiene 64 años, si se enferma o le pasa algo, ¿qué hago?. No quiero que le pase nada al personal ni al cliente” dijo y consideró que una vez que cuenten con todo el protocolo y alternativas seguras, continuarán brindando su servicio como hace 35 años.

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