El partido comenzó con ritmo alto. Flamengo avisó desde el primer minuto y tuvo aproximaciones sucesivas con De Arrascaeta, Bruno Henrique y Samu Lino, aunque la imprecisión en el último toque mantuvo el marcador en cero. Palmeiras respondió con un cabezazo de Vitor Roque y una llegada profunda que obligó al arquero argentino a reaccionar rápido. También hubo lugar para la polémica: Erik Pulgar vio la amarilla por un planchazo duro sobre Bruno Fuchs, una acción que pudo haber cambiado el rumbo del partido si Darío Herrera hubiese mostrado la roja.
En el complemento, la dinámica se mantuvo. Rossi volvió a intervenir ante un intento peligroso, y el Mengão respondió con un remate de De Arrascaeta que encontró la cobertura salvadora de Gustavo Gómez. El quiebre llegó a los 21 minutos: tras una acción preparada desde un tiro de esquina, Danilo definió dentro del área para poner el 1-0 y encender la fiesta rojinegra en el Monumental.
El tramo final fue sufrimiento puro para Flamengo. Palmeiras tuvo el empate en al menos tres ocasiones: primero con un remate de Allan frenado por Léo Pereira; después con un intento olímpico que Rossi despejó con los puños; y ya sobre la hora, con un remate de Vitor Roque abajo del arco que encontró una pierna salvadora. En la réplica, incluso un tiro libre de Everton dio en el palo antes de que Carrascal fallara en el rebote.
Con el pitazo final, Flamengo selló una nueva conquista continental y sumó otro capítulo a su ciclo de protagonismo en Sudamérica. Palmeiras, por su parte, se fue masticando bronca tras haber acumulado méritos suficientes para, al menos, llevar la final al alargue.
