El joven prodigio de 12 años sorprendió al número uno del mundo en un duelo rápido a ocho juegos. A pesar del triunfo global del noruego, el pibe firmó una hazaña inolvidable.
El ajedrez argentino suma un nuevo capítulo dorado a su historia de la mano de Faustino Oro. Con tan solo 12 años, el prodigio nacional volvió a dejar al mundo con la boca abierta tras vencer en una partida blitz al noruego Magnus Carlsen, indiscutido número uno del ranking y señalado por la gran mayoría de los especialistas como uno de los mejores ajedrecistas de todos los tiempos.
El histórico enfrentamiento virtual tuvo lugar en la plataforma Chess.com y se disputó bajo la modalidad de partidas rápidas a tres minutos por jugador, sin incremento de tiempo. El desafío incluyó un total de ocho juegos entre el joven talento albiceleste y el mito nórdico de 35 años, cinco veces campeón mundial del deporte ciencia.
El inicio del duelo mostró la jerarquía del escandinavo, quien pisó fuerte y se adjudicó las primeras dos batallas. Sin embargo, lejos de amedrentarse ante semejante figura, el argentino reaccionó con firmeza en los dos parciales siguientes para sacar dos valiosas tablas que demostraron su temple y madurez estratégica ante la elite internacional.
La gran hazaña llegó en el quinto punto de la serie. En un tablero electrizante y a máxima velocidad, Faustino Oro logró acorralar la defensa de Carlsen, provocar su caída y sellar un triunfo sensacional que muy pocos ajedrecistas en el planeta pueden presumir a tan temprana edad. Tras la gesta, el sexto duelo terminó nuevamente en tablas, manteniendo una distancia mínima en el marcador parcial.
En el tramo final, la experiencia del astro noruego terminó inclinando la balanza. Carlsen apretó el acelerador, ganó las últimas dos partidas y cerró el match con un resultado global de 4 a 1 a su favor (con tres empates y el grito albiceleste). Más allá del marcador final, la victoria conseguida por Faustino representa un hito sin precedentes para su joven carrera. El prodigio argentino confirmó una vez más que tiene madera de crack y que su nombre ya pide pista firme en lo más alto del ajedrez mundial.
