El operativo estuvo a cargo de la División Registro y Control de Talleres, con la participación de personal de la División Lince y la colaboración de inspectores de la Dirección General de Inspecciones de la Municipalidad de Resistencia.
El procedimiento se desarrolló durante la mañana, a partir de tareas de campo y recopilación de información vinculadas a posibles desarmaderos clandestinos. En total, fueron controladas 51 motocicletas, 11 motores y tres chasis.
Los agentes utilizaron herramientas digitales y sistemas de consulta policial, entre ellos P.U.M. (Padrón de Motos Unificados), D.R.N.P.A. y Si.Ge.Bi., además de constatar la documentación y procedencia de los elementos existentes en cada establecimiento.
UNA MOTO TENÍA PEDIDO ACTIVO
Durante la inspección de un taller ubicado sobre avenida Edison, verificaron una motocicleta Motomel B110 que presentaba un pedido activo por una causa de supuesto hurto, solicitado desde diciembre de 2024 por la Comisaría Séptima de Resistencia.
Asimismo, el propietario del comercio hizo entrega de un motor que presentaba su numeración suprimida y sobre el cual no pudo acreditar su procedencia mediante documentación.
Ante esta situación, los efectivos comunicaron las novedades a la Fiscalía de Investigación Penal N° 1, desde donde se dispuso el secuestro de la motocicleta y del motor, mientras que el propietario del taller fue notificado de las actuaciones por supuesto encubrimiento, permaneciendo en libertad.
CONTROLES Y FISCALIZACIÓN
En los otros tres establecimientos inspeccionados, las motocicletas, motores y chasis verificados mediante los sistemas policiales no registraron impedimentos legales.
No obstante, en los cuatro comercios se realizaron actuaciones vinculadas a la documentación y habilitación municipal. En tres de ellos se labraron actas por falta de habilitación municipal, mientras que en el primer establecimiento también se dispuso la clausura por parte del municipio.
