Para honrar el partido número mil en la historia de los Mundiales, Japón se despachó con una clase de fútbol. Ante un rival muy inferior, que quedó eliminado por sus dos derrotas consecutivas y cerró una participación para el olvido, el equipo dirigido por Hajime Moriyasu goleó 4-0 a Túnez y quedó con un pie y medio en los 16avos de final de la Copa del Mundo.
La sinfonía nipona empezó a sonar temprano. A los 4’ de juego en el Estadio Monterrey, que tuvo durante todo el partido al “oh, vamos Japón” bajando desde las tribunas, los orientales pusieron el primero. Desde un saque de arco, los de casaca azul combinaron de muy buena manera por el costado derecho y la pelota le llegó al volante Ao Tanaka, futbolista que cambió el curso de la jugada.
Con un control de pecho y un toque de zurda, descargó para el volante izquierdo Keito Nakamura, quien se hamacó, metió un buen uno contra uno y sacó un buscapié que terminó siendo conectado por Daichi Kamada, que puso el primero con su taco.
