Radio Unne conversó con la pediatra y especialista en Salud Integral del Adolescente, Rut Vanesa Mariñas, sobre los debates en torno a la serie “Adolescencia” de Netflix. A través de su trama, la producción sigue a un adolescente acusado de asesinato, explorando temas como la influencia de las redes sociales, el bullying, la violencia y los desafíos de la crianza en la era digital.
La profesional indicó que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la adolescencia es la etapa de la vida que comprende entre los 10 y los 19 años; y que cuenta con una serie de características comunes como el valor en la autodeterminación y la autoestima de la mirada de los pares, la rebeldía ante las estructuras impuestas, la búsqueda de independencia y la sensación de incomprensión.
Desde su punto de vista, éstas son características que se comparten a través de las generaciones: “La adolescencia siempre fue la misma, pero ahora el contexto es diferente. Tenemos una sociedad cada vez más violenta, pero el adolescente igual que siempre, necesita de una familia que lo contenga, de un adulto que lo guíe”, aseguró.
Como miembro del Comité Nacional de Adolescencia de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Mariñas compartió que la pandemia profundizó el retraimiento y el aislamiento de los jóvenes hacia las redes sociales. Problematiza que las relaciones e interacciones en estas plataformas digitales sucedan por fuera de la mirada de los adultos, llevando a los adolescentes a consumir contenidos no aptos para su edad o a vivir en soledad el acoso cibernético, por parte de pares o de mayores.
“Puede parecer que están en un mundo paralelo que nosotros como adultos a veces no entendemos, pero que tenemos que conocer y acompañar. El adolescente siempre buscó refugiarse en su grupo de amigos, pero ahora la exposición y ciertos riesgos son mayores”, consideró Mariñas y compartió algunas recomendaciones para las familias. Brindar tiempo de calidad, saber de sus actividades y con quién comparte sus días, ofrecer la casa familiar para reuniones para así conocer a sus amigos y compañeros, preguntar sobre su estado emocional y ocupaciones sin juzgar y poner límites claros, fueron algunas de ellas. “Muchas veces decir no también es amor. Poder decir esto te hace mal. Ellos necesitan de nosotros y la mirada de un adulto que lo ame y lo proteja”, afirmó la especialista.
Acoso escolar
La serie Adolescente muestra cómo las plataformas digitales pueden ser un espacio para el acoso, la denigración y la promoción de ideologías nocivas; como la cultura incel, que fomenta la misoginia y la violencia. Además, explora las causas y consecuencias de la violencia entre adolescentes, destacando la necesidad de comprender mejor los factores que llevan a estos actos.
En conversaciones con la Radio de la UNNE, Mariñas retomó una frase de la madre del protagonista acusado de asesinato, que durante el transcurso de los capítulos llega a expresar que consideraba que su hijo estaba seguro por estar en su habitación: “Allí, en realidad, a través de su celular tenía acceso a ese mundo que lo hostigaba”, apuntó.
“Como profesionales abordamos un montón de casos de bullying y muchas veces los padres no conocen la situación, porque a los chicos les cuesta abrirse, se encierran en sí mismos y no pueden expresarlo. Naturalizamos y damos por sentado que a todo el mundo le pasa, que la adolescencia es así y lo dejamos pasar, sin realmente tomarnos el tiempo para acompañar, para conocer y para mirarlos”.
La especialista en Salud integral del Adolescente recomendó a las familias construir un vínculo con los hijos e hijas en donde ellos puedan ver a los adultos como guías, no necesariamente como grupo de referencia: “Aunque pensemos que ellos no nos miran, o no nos hacen caso y que la primera voz que escuchan es la de sus pares, sabrán que en casa tienen un respaldo, que en casa los van a ayudar si algo pasa”.
En este sentido, instó que como sociedad debemos velar por el bienestar de los niños, niñas y adolescentes. Indicó que cuando se detecta un caso de bullying se requiere del acompañamiento de las instituciones escolares y de abrir diálogos entre los menores y sus familias. Aseguró que ambos roles, tanto el de víctima como el de victimario, implica una alarma para los adultos, ya que tanto quien recibe violencia como quién la ejerce carga con un malestar que requiere de asistencia.