Argentina mereció golear, pero recién pudo vencer a Perú en el final por un gran remate de Espíndola. Los pibes se aseguraron medalla y van por la dorada el viernes ante Paraguay.
Evidentemente, no es cosa solamente de la Mayor esto de hacer goles sobre el final, sufrir, tener a los hinchas con el corazón en la boca, estirar las definiciones y ganar. Si no, puede sentarse a ver a la Sub 19 de Diego Placente, que otra vez volvió a dar muestras de que el partido no se termina hasta que se termina: cuando todo parecía llevar la tarde a los penales en la cerrada semifinal contra Perú, un golazo agónico le aseguró a la Selección un lugar en la final de los Juegos Suramericanos, con la posibilidad de ir por la dorada.
Sí, la cancha de Newell’s, prácticamente a reventar como en el resto de los partidos de Argentina, sintió las vibras de Egipto o Inglaterra. Aunque en este caso, no hubo golazos de Messi o cabezazos de Lautaro Martínez: en un partido que el equipo había merecido ganar largamente e hizo figura al arquero rival, Santiago Espíndola (volante de River) apareció en el minuto 89 clavado para meter un enorme derechazo desde afuera del área que se gritó desde Rosario a todo el país. Y que, en definitiva, hizo total justicia.
