Dónde está parado Brasil? ¿Para qué está, más allá del aura ganadora que siempre lo precede y lo acompaña, y por la que siempre es difícil bajarlo de su condición de candidato? El interrogante, más allá de la clara victoria frente a Escocia, se mantiene vigente, aunque en este partido el equipo de Ancelotti mostrara algunas virtudes que no se habían visto tanto en encuentros anteriores. Eso, de por sí, es un paso adelante importante, al menos para que todo el mundo sepa que al Pentacampeao nunca hay que sacarlo de la lista de aspirantes.
Por lo pronto, la ratificacion de Vinicius Junior como un fuoriclasse que puede hacer un desastre en cualquier momento y que volvió a ser factor clave más allá de los tres goles (uno anulado) que le anotó a Escocia. También, por la aparición de otros valores importantes, como Rayan, Danilo y Bruno, que le dieron otro sustento a su juego y, por qué no, por la confianza que fue asomando conforme el partido ante Escocia encontró, bastante rápido, su rumbo.
La última buena noticia fue la vuelta de Neymar para que juegue un rato. Ahí podría estar la otra llave que marque la diferencia. Por ahora, Brasil se clasificó primero y mostró las uñas. Por cómo venía la cosa, ya es bastante.
