Fue 4-2 ante un durísimo para asegurar la clasificación a 16avos de final. El Scratch goleó a Escocia y terminó líder del Grupo C por diferencia de gol, pero los africanos demostraron que están para plantarle cara a cualquiera.
No se rindió y tuvo premio. Y cuando no se juega tan bien pero se gana muy bien, el ánimo y el balance tiene que ser positivos. Marruecos dio vuelta dos veces el partido contra Haití y cerró con un 4-2 que justificó porqué ya muchos no lo señalan como una sorpresa si no como una realidad.
Marruecos no salió a jugarlo como una final del mundo como ante Brasil. A pesar de no tener asegurada la clasificación, salió a la cancha más relajado, menos concentrado. Inconscientemente, enfrentar al rival más débil, los hizo sentir menos alertas y un partido en el que debía pelear por el primer lugar, arrancó más que complicado.
Haití, perdido por perdido, no se plantó a que le hagan pocos goles. Se vio venir la pasividad de Marruecos y presionó por el sector izquierdo y un desborde sencillo de Duverger con centro atrás se encontró con tres marroquíes sin reacción ante el taco de Joseph. Un golazo que sacudía todo porque del sueño de liderar al grupo, habían pasado a hacer cuentas para ver si corría riesgo la clasificación.
