Osvaldo Chiaramonte, Presidente del Concejo Provincial de Agricultura Familiar, es referente del estado de los trabajadores de la economía popular. En contacto con Mariana Horianski para STO Radio 90.5 explicó cómo se va a trabajar con la posibilidad del monotributo que está proponiendo el gobierno nacional para estos trabajadores y así tener mejores precios para los consumidores.
“El día de hoy el presidente de la Nación junto con algunos colaboradores estuvieron trabajando en la idea de avanzar en la conformación de un nuevo monotributo, que es un nuevo instrumento que tiene sobre base el monotributo que existe hoy, existió en su momento el monotributo social, y también nosotros generamos en algún momento lo que se denominó el monotributo social agropecuario, que tenía costo cero. Este último era para todos aquellos productores y productoras que facturaran una cantidad anual determinada que era la facturación mínima, la categoría más baja. Además de formalizar su comercialización, tenían acceso a salud, a una obra social, y al sistema previsional de jubilación” transmitió Osvaldo Chiaramonte, quien señaló que “Con Macri, se destrozó todo eso y además rompió con los instrumentos que le habían dado origen al monotributo social agropecuario. Ahora se está trabajando en un monotributo que se va a llamar Monotributo Productivo, donde se está trabajando con algunas ideas que tienen que ver con establecer sobre el mismo principio de generar comercialización en blanco, más la incorporación de salud y el sistema previsional, se está trabajando la idea de prever la posibilidad de generar facturaciones a través de cooperativas y asociaciones, o sea, a través de núcleos colectivos”.
Informó que vienen trabajando “Hace bastante, con el presidente del INAE que es Alexandre Roig, que es parte del equipo que está trabajando en este momento con el presidente, donde también está trabajando Raberta de ANSES y por supuesto la gente de economía y AFIP”.
Chiaramonte formuló “A mí me parece que hay dos cuestiones fundamentales: una es cómo incorporamos a la formalidad a todos los trabajadores, en el caso agropecuario específicamente. Cómo, además, generamos la posibilidad de que los compañeros generen volumen de comercialización a través de un instrumento que les permita comercializar en el mercado formal y que no tengan un costo impositivo elevado, por lo menos en la primera etapa. Además es la inclusión de un sector importantísimo de la población” y agregó “Nosotros en la provincia del Chaco tenemos dos instrumentos que son importantísimos y únicos en el país, el primero es la ley de agricultura familiar, que la primera vez que se dictó en el país fue en la provincia, y que tiene financiamiento propio por ley. Y el segundo instrumento que tenemos son los consorcios productivos de servicios rurales, que son verdaderas empresas de servicios manejadas por los mismos productores”.
Manifestó que los problemas principales que han tenido los productores en este modelo “Y que hemos planteado en la primera y segunda gestión del gobernador Capitanich, es que los productores tengan un sistema de producción para el abastecimiento local. Esto implica una modificación en el sistema productivo, que es lo que estamos trabajando ahora con el INTA, con SENASA, con organismos nacionales y provinciales, de manera que podamos resolver el tema de producción, por otro lado de modificar o tener una regulación de precios, que sabemos que uno de los problemas principales que tiene la Argentina es la incorporación de intermediarios en todas las cadenas de valor, por lo cual los precios son exorbitantes. Y la otra cuestión es la gran concentración económica que hay sobre todo en la producción de alimentos, y que son los verdaderos reguladores de precios, los que imponen el precio”.
Chiaramonte sostuvo “Yo soy un convencido de que no es con control de las góndolas que vamos a controlar los precios, si no que los precios los vamos a generar en el sistema productivo, por lo cual lo que tenemos que hacer es generar productores propios, en este caso de la agricultura familiar, que puedan producir y comercializar de forma directa. Es decir, romper con esa barrera, con esa cadena de intermediarios, y que los consumidores paguen menos en la góndola y los productores ganen más en las chacras”.
Remarcó “Volviendo al tema del monotributo, es una herramienta esencial porque para comercializar en blanco, necesitamos algún instrumento que les permita a estos productores poder venderle al almacenero, al verdulero, poder vender en el pueblo y a un costo impositivo menor” y detalló que otro problema que presenta Argentina son las grandes empresas que hegemonizan un mercado determinado “Por ejemplo, el mercado lácteo está absolutamente hegemonizado en Argentina por una sola firma, más allá de las marcas. Hay distintas marcas, pero una sola empresa que las manejas a todas. Nosotros en la provincia del Chaco además de tener la necesidad, tenemos las condiciones para generar estas producciones, ya lo hemos hecho antiguamente. El problema es que ésta concentración económica ha generado regiones marginales en el país donde no se puede producir porque el mercado no lo permite en términos de competencias, y es una competencia desleal porque manejan el mercado financiero y unas series de cuestiones más”.
“La primera reacción de la Cámara de Comercios de Buenos Aires, cuando Roberto Feletti planteó el tema de aplicar la ley de abastecimiento, fue ‘bueno, entonces habrá desabastecimientos’. Entonces aquella consigna para que el pueblo argentino empiece a tener soberanía alimentaria, implica esto. Dependemos de multinacionales para poder comer. Una paradoja, somos uno de los países con mayor generación de alimentos y dependemos en términos comerciales de grandes conglomerados. Este gobierno ha decido romper con esto, el problema es que todas estas decisiones políticas son procesos políticos, no se hacen de la noche a la mañana”.
Por otro lado, Chiaramonte indicó que se está trabajando en la idea planteada por el presidente de la Nación de convertir los planes sociales en empleo, “La inmensa mayoría que reciben un programa nacional, trabajan, en distintas ramas de actividad, en reciclados, producción de alimentos, hay mucho trabajo oculto, aquellos que trabajan en merenderos que alimentan a cientos de niños en todo el país. Por eso planteamos cambiarlo por empleo formal, legítimo. Lo que decimos es que toda esa masa de trabajadores en Argentina son 6.000.000 de trabajadores y lo que les falta son derechos. Tenemos que construir nuevos derechos”.
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