El reconocido actor neozelandés Sam Neill, mundialmente famoso por sus icónicos papeles en películas como Jurassic Park, El Piano y la exitosa serie Peaky Blinders, murió este lunes en Sídney a los 78 años. La noticia fue confirmada por su entorno familiar a través de un comunicado oficial publicado en sus redes sociales, donde calificaron el fallecimiento como “repentino e inesperado”, sin precisar hasta el momento las causas exactas.
El fallecimiento de Neill conmociona a la industria cinematográfica global debido a la relevancia de su figura, un artista de elegancia serena y notable versatilidad que supo transitar con éxito desde el cine de autor hasta los más grandes éxitos de taquilla. Aunque el actor había revelado en 2023 que padecía un complejo cuadro de salud, su familia indicó expresamente en el comunicado que el intérprete “seguía libre de cáncer” al momento de morir, descartando una recaída directa de la enfermedad como el desencadenante inmediato.
En marzo de 2023, Neill había sorprendido al mundo al revelar públicamente que padecía un linfoma de células T angioinmunoblástico, un tipo poco común de linfoma no Hodgkin en etapa tres. Según detalló en aquel momento, en el marco del lanzamiento de su libro de memorias ¿Alguna vez te dije esto?, la enfermedad le había sido diagnosticada a principios de 2022, tras notar la inflamación de sus glándulas durante las tareas promocionales del film Jurassic World: Dominio, donde compartió elenco con Chris Pratt, Bryce Dallas Howard y Jeff Goldblum.
Tras el diagnóstico, el actor se sometió inicialmente a sesiones de quimioterapia que dejaron de hacer efecto a los tres meses, por lo que debió iniciar un tratamiento con un medicamento alternativo que logró reducir la enfermedad pero le provocó diversos daños secundarios. A pesar de la gravedad de la situación, Neill afrontó el proceso con una profunda madurez y entereza: “Estoy preparado para eso (la muerte). Sé que sucederá, pero realmente no me interesa. Está fuera de mi control” , había declarado, manifestando además estar “inmensamente agradecido” por la vida que había tenido.
Nacido bajo el nombre de Nigel John Dermot Neill en Irlanda del Norte en 1947, se trasladó de niño a la Isla Sur de Nueva Zelanda. Adoptó el nombre de “Sam” durante la secundaria, para diferenciarse de otros dos compañeros de clase. Su primer contacto con la actuación se dio en la Universidad de Canterbury mientras estudiaba literatura inglesa, carrera que culminó en Wellington, donde se graduó en Artes y Literatura Inglesa.
Tras dar sus primeros pasos en la Compañía de Cine de Nueva Zelanda como actor y director, su trampolín a la fama internacional llegó con el clásico australiano Mi brillante carrera (1979) junto a Judy Davis, lo que le abrió las puertas para encarnar a Damien Thorn en La última profecía. A partir de allí, su carrera se volvió imparable dentro de la explosión del cine australiano de fines de los 70, compartiendo época con figuras de la talla de Mel Gibson, Russell Crowe, Geoffrey Rush y la directora Jane Campion.
Entre su vasta y vigente filmografía destacan títulos como Calma total (1989), La caza del Octubre Rojo (1990), Memorias de un hombre invisible (1992), En la boca del miedo (1994) y Horizonte final (1997). Su compromiso con la franquicia de Jurassic Park III (2001) fue tal que lo llevó a rechazar el papel de Elrond en la trilogía de El señor de los anillos de Peter Jackson. También escribió y dirigió el documental Cinema of Unease (1995) junto a Judy Rymer, y brilló en televisión en producciones como Los Tudor, Happy Town, la aclamada Peaky Blinders (como el inspector Chester Campbell), la miniserie The Twelve y, más recientemente, la dirección y co-protagónico de Apples Never Fall.
Fuera de los sets de filmación, Neill disfrutaba de una vida tranquila administrando sus propios viñedos en la pintoresca región de Otago Central, en Nueva Zelanda. En el plano personal, estuvo casado en primeras nupcias con la actriz y activista Lisa Harrow entre 1978 y 1989 (con quien tuvo a su hijo Tim) y, posteriormente, contrajo matrimonio con la maquilladora Noriko Watanabe, a quien conoció en el set de Terror a bordo en 1989. De este segundo vínculo nació su hija Elena, además de adoptar como propia a la primera hija de Watanabe.
