Los grandes destinos turísticos europeos como España, reciben con los brazos abiertos a todo el turismo internacional, siempre que los viajeros estén vacunados con la pauta completa 14 días antes de su llegada, y siempre con uno de los preparados autorizados, bien por la AgenciaEuropea de Medicamentos (EMA), bien por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Francia también abrirá sus puertas a los viajeros vacunados de la UE, Estados Unidos y el Reino Unido a partir del de junio. El resto seguirán teniendo que presentar pruebas negativa.
El pasado viernes el Ministerio de Exteriores español recordaba la lista de países exentos de pruebas de COVID-19 para viajeros sin importar si están vacunados.
Sin embargo, la decisión del Reino Unido, uno de los grandes emisores de turismo, de dejar fuera de su lista verde a todos los países de la Unión Europea (UE), incluidos España y Portugal, ha caído como una jarro de agua fría tanto en el sector como entre los propios turistas británicos.
El Gobierno británico avanza con la apertura de la vacunación a los menores de 30 años, mientras crece la preocupación por la propagación de la variante Delta, detectada en primera instancia en la India, que puede dar al traste con los planes para la desescalada generalizada prevista para el 21 de junio.
“En definitiva, es muy difícil prever para el 21 de junio, pero nuestra estrategia no cambia, que es que todos tenemos que ir a vacunarnos, de forma que rompamos esa relación entre el número de casos y las hospitalizaciones”, comenta el ministro de Sanidad británico, Matt Hancock.
También Italia impulsa la vacunación de la población más joven con Pzifer, para los menores entre 12 y 16 años.
“Me dan miedo las agujas, tengo un poco de ansiedad pero es maravilloso porque luego seremos libres”, comentaba un muchacho en un centro de vacunación italiano.
La incidencia del coronavirus continúa descendiendo en todas las regiones italianas que presentan un riesgo moderado o bajo, según los últimos datos oficiales.
Mientras tanto, el resto de los países del continente se están preparando para abrir las fronteras y poder aprovechar la temporada de verano, muy ansiada por el sector de turismo. Lo harán con un certificado verde digital, un mecanismo consensuado por los 27 países de la Unión Europea para acreditar que el turista ha pasado la enfermedad, está vacunado o cuenta con una prueba diagnóstica que muestra que no está contagiado.
Para aquellos que lleguen de zonas consideradas de riesgo habrá otras dos opciones para ingresar, además del certificado de vacunación, las cuales están incluidas en el pasaporte verde que entrará en vigencia. Se tratan de un certificado de recuperación (haber pasado la enfermedad) o una prueba negativa del virus. En el primer caso deberá estar firmado por una autoridad o servicio médico y se aceptará solo cuando incluya que dio positivo en una prueba PCR o similar al menos 11 días antes del viaje y hasta 180 días.
Con información de EuroNews