Con dos goles de De Ketelaere, un tanto de Vanaken y otro de Lukaku, los europeos golearon 4-1 al último anfitrión que quedaba en pie y se metió en cuartos de final.
La venganza es un plato que se sirve frío en Seattle, en Bruselas y en Surich. Bélgica saboreó uno de los triunfos más ricos de sus últimos tiempos. No sólo por la importancia de seguir con vida en el Mundial, si no por todo lo que se había generado en la previa al cruce de los octavos de final. El coctel político que trastocó el enfrentamiento le ocasionó mucho daño al fútbol, pero el fútbol (el de los belgas) hizo justicia por mano propia y eliminó a Estados Unidos.
Despiertos para levantar el teléfono y meter un escritoriazo, aunque dormidos cuando realmente importaba. Despierto Donald Trump para ejercer presión hacia Gianni Infantino y que la FIFA le levantara la sanción a Folarin Balogun, aunque dormido el equipo entero en uno de los partidos más importantes de su historia. Estados Unidos sintió la presión externa, sufrió el pánico escénico y se vio superado en todo momento.
Hubo dos posturas disímiles. Hubo dos actitudes opuestas. Bélgica entró convencido y con la determinación necesaria para este tipo de instancias. Por el contrario, el local ingresó dormido y con una pasividad que sorprendió a todos por lo que había demostrado hasta el momento. Un golpe en el escritorio, pero en el que verdaderamente importante: en la cancha del Lumen Field.
La falta de concentración fue un síntima que se hizo evidente en el primer tiempo en Estados Unidos. Ya a los 48” del encuentro, los europeos tuvieron la primera chance clarita: Timothy Castagne sacó provecho de la floja presión de su rival y puso a prueba a Matt Freese con un remate desde afuera del área. El desconcierto generalizado se hizo aún más profundo, cuando Sergino Dest miró cómo una pelota le picó al lado, Nicolas Raskin la rescató y tiró el centro para la aparición goleadora de Charles de Ketelaere.
Es cierto que el gol de tiro libre de Malik Tillman (tuvo la fortuna de un desvío clave en Hans Vanaken) luego de la falta inventada por la presunta infracción a Balogun puso la igualdad parcial. Sin embargo, a Bélgica no le tembló el pulso y siguió yendo con la misma ambición y el mismo espíritu, a pesar de la ausencia de varios pesos pesados desde el inicio como Kevin De Bruyne, Jeremy Doku y Romelu Lukaku.
Ahí, De Ketelaere se hizo otra vez gigante en el área para volver a poner a su equipo arriba. Y ya en el complemento, cuando Estados Unidos buscaba una reacción salvadora, Freese quiso salir jugando, el 17 lo presionó y Vanaken decoró el 3-1 para evitar sufrir en la recta final y sacar pasaje rumbo a cuartos, donde se verá con España.
Ahí, De Ketelaere se hizo otra vez gigante en el área para volver a poner a su equipo arriba. Ya en el complemento, cuando Estados Unidos buscaba una reacción salvadora, Freese quiso salir jugando, el 17 lo presionó y Vanaken estiró la diferencia. Y Lukaku decoró el 4-1 para la goleada y sacar pasaje rumbo a cuartos, donde se verá con España.
