El Lobo arrancó bien el clásico, pero se autodestruyó con las expulsiones de Steimbach y Conti. Los goles fueron de Mancuso, Palacios, Tobio Burgos y Castro.
La fiesta es total. Los números, redundantes. Estudiantes gana los clásicos. En su casa hace ya 23 años que no pierde contra Gimnasia. En el total, apenas perdió uno de los últimos 29. Este sábado fue un triunfo amplio. Fue un 4-0 con muchos matices y diferentes tránsitos para terminar llegando a una goleada inapelable. El Pincha festejó con su gente. Bajo la lluvia, para darle todavía más épica a un sábado lluvioso y 100% rojo y blanco. En una semana importante, en medio de la serie ante la Católica por los octavos de final de la Libertadores, el equipo del Cacique Medina se llenó de confianza ganando una nueva edición del clásico.
Gimnasia, con razón, le apuntará con todo a Yael Falcón Pérez. Entenderá que el partido se le terminó de escapar cuando expulsó apresuradamente a Germán Conti c uando ya jugaba con 10 por un planchazo de Steimbach a Tobio Burgos. Podrá tener razón porque el Flaco le hizo una falta a Gaich (estando amonestado) que no pareció ser de amarilla. No en el contexto de un clásico muy caliente, lleno de faltas y discusiones, y ya en modo 10 contra 11.
Pero el Lobo, también, deberá hacer autocrítica. En el mejor momento del partido, cuando Muslera le había sacado el 1-0 a Auzmendi, vio la primera roja por un tremendo planchazo a Tobio Burgos cuando parecía estar mejor que un local algo nervioso. Con uno menos desde los 35’ del primer tiempo, todo se hizo demasiado cuesta arriba.
Estudiantes se liberó de sus demonios antes de llegar al descanso. Mancuso mandó un derechazo con desvío al fondo de la red y puso el 1-0 arriba en un momento clave. Para ese entonces, y potenciado más en la segunda mitad, Gimnasia parecía desbocado.
Entre el pibe Tobio Burgos y Palacios por la izquierda, el Pincha lastimó. Y mucho. Tiago la clavó cruzado a un ángulo y Tobio definió picando el balón entrando al área de la misma manera que el 10. Medina, desde afuera, nunca pidió pisar el freno. De hecho, con los ingresos del Tucu Correa, Carrillo y Cetré fue por más. Llegó al cuarto con Alexis Castro, justo para fumarse un Pucho y empezar a relajar… Una vez más, la fiesta fue de Estudiantes.
