En la región las mordeduras de serpientes son un riesgo significativo tanto en zonas rurales como urbanas. Especies como la yarará, la víbora de cascabel y la coral pueden morder cuando se sienten amenazadas o son pisadas accidentalmente. Para prevenir estas situaciones es crucial adoptar medidas de precaución que Radio UNNE abordó con la médica veterinaria graduada en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE e integrante del grupo multidisciplinario CISVA (Centro Interactivo de Serpientes Venenosas de Argentina) Lucía Bustos (MP 1567).
La profesional destacó la importancia de aprender a diferenciar entre las especies y saber cuáles son venenosas, para poder cuidarnos y también evitar la muerte innecesaria de las que no representan un riesgo para la vida de los humanos. Por ello, compartió aquellos detalles para, a simple vista, identificar las especies de las cuales debemos resguardarnos, tanto en nuestras provincias como en el país.
Las serpientes de coral son aquellas con anillos rojos, blancos y negros alrededor del cuerpo. Son las que cuentan con un veneno más potente y son las más peligrosas. Sin embargo, Bustos aclaró: “En el caso de estas serpientes realmente la tasa de accidentes ofídicos es muy baja, porque son animales muy poco agresivos y está más bien alejada de las áreas urbanizadas”.
Por otra parte, otra de las especies más conocidas son las serpientes cascabel ya que los accidentes con ellas son más frecuentes. En este caso, esta puede ser identificada por una coloración en la piel de tonos marrones con dibujos de rombos.
En el caso del NEA, la integrante del grupo multidisciplinario CISVA (Centro Interactivo de Serpientes Venenosas de Argentina) indicó que en la región se encuentra muy extendida la presencia de la serpiente yarará, siendo la más frecuente en accidentes. Éstas cuentan con una piel en tonos marrones y negros, con detalles en blanco. Los dibujos se asemejan a herraduras abiertas, o como una letra C hacia abajo.
“Lo que tienen de característico es que son más agresivas y se acercan mucho más a las zonas urbanizadas. Cuando están alertas y a la defensiva para morder, se enroscan antes”, apuntó la magíster en Biociencias (Universidad de Integración Latinoamericana – UNILA).
El avance de la urbanización sobre los hábitats naturales y la propagación de incendios generan mayores movimientos para estas serpientes en búsqueda de refugio, por lo que el encuentro de ellas con humanos puede ser más frecuente. En este sentido, compartió algunas recomendaciones para prevenir mordeduras.
Detalló que las serpientes tienen mayor actividad crepuscular y nocturna, por lo que se encuentran más activas desde el atardecer. En caso de circular por zonas rurales las botas de goma de caña alta, como las de lluvia, nos brindarán una protección asegurada.
Por otra parte, ante actividades como jardinería o por la necesidad de mover troncos, escombros, o ladrillos que puedan funcionar como refugio para las serpientes Bustos indicó que es recomendable ir por la zona con un palo de forma previa, haciendo ruido, para dar la oportunidad a la serpiente a que se escape.
“Otra cosa muy importante es el tema del manejo de los residuos, que es algo que quizás uno no lo relaciona directamente. Si no se hace un buen manejo de los residuos eso atrae roedores, los roedores son el alimento favorito de las yararás. Esto puede generar un encuentro, un accidente con nosotros o incluso con nuestros perros”, advirtió la veterinaria que se encuentra realizando el Doctorado en Ciencias Veterinarias en la FCV-UNNE.
En última instancia, si efectivamente hemos sido mordidos por la serpiente, Bustos indicó que el lugar en Corrientes al que hay que dirigirse de forma directa es el Hospital Llano (Av. Ayacucho 3298): “Allí tienen todas las ampollas de todos los sueros antiofídicos de todas las especies venenosas de la región. No hay que ir ni a una salita de CAPS ni de SAPS, sino directamente a este hospital”.
Sin realizar un torniquete sobre la zona de la herida o buscar extraer el veneno con ningún método, Bustos indicó que se debe otorgar calma a la persona afectada, ayudarla a permanecer en estado de reposo e hidratarla. La ingesta de abundante agua ayudará a proteger los riñones, uno de los blancos principales del veneno de las serpientes.